En la espera no hay orden
no hay sentido ni futuro
de recuperar lo ausente.
Esperar
bajo el canon de la propia espera
con ánimo intrínseco de Penélope
sin querer serlo
sin querer parecerme siquiera
a quien espera,
sin control y sin medida,
lo ausente.
Y si hay una espera en mí
es sólo de mí misma.
Mi ausencia le pesa únicamente
a mi cuerpo,
mi mente,
mi alma.
Mi ausencia no es presencia
en ningún orden,
en ningún sentido;
para ti,
para nadie.
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